Cerrado por vacaciones hasta el jueves 12 de Marzo, este inclusive.

Esta tarta de boda es el ejemplo perfecto de que no siempre hace falta meter mucha deco floral para que la tarta sea la protagonista.

Una tarta de boda de 4 pisos, tipo Victoria Sandwich, hecha con nuestro bizcocho de yogur, rellena de nata montada, coulis de frutos rojos y frutos rojos frescos a modo decoración. Sin fondant ni florituras, con un acabado limpio, elegante y fresco.

Lo que más nos gusta de este estilo es que, aunque tiene impacto visual, sigue siendo una tarta que apetece comer. Nada empalagosa, con texturas suaves y sabores conocidos. Los frutos rojos le dan ese punto ácido que contrasta con la nata y el bizcocho.

Pero si algo llamó la atención en esta boda fueron los músicos: así es como se llaman estos medallones de chocolate de 12 cm de diámetro que preparamos con nombres escritos a mano en chocolate negro, con un acabado final en oro metalizado.

Los diseñamos especialmente para esta pareja, que buscaba una idea original de seating que no fuera puramente decorativa. Y lo cierto es que funcionaron muy bien: cada invitado encontraba su nombre en la mesa, y se lo podía llevar (o comer) al final de la cena.

Para quienes buscan ideas originales de seating que no sean las típicas tarjetas o carteles, este tipo de propuesta es una alternativa estupenda.

Permite personalizar y sorprendee. En este caso, encajó especialmente bien con el resto de la estética de la boda: natural, sin exceso, pero con detalles bien pensados.

Este tipo de bodas, con detalles cuidados y sin artificios, son las que mejor reflejan nuestra manera de trabajar.

Cuando hay espacio para aportar propuestas como los nombres en chocolate o tartas que se alejan del modelo clásico, nos hace especialmente ilusión ver el resultado final, que muchas veces no lo llegamos a ver.